Las grandes ideas requieren mantener la motivación y constancia en el largo plazo, pero pocas personas lo pueden sostener en el tiempo.
Empezamos cosas que abandonamos rápidamente cuando no vemos resultados, procrastinamos lo que nos resulta incómodo, trabajamos en soledad y nos ponemos expectativas poco realistas.
Un año atrás tomé la decisión de acelerar el crecimiento de Tiene que haber algo más empezando a escribir un correo por semana.
En el mismo mes, empecé a subir un video por día a YouTube, lancé el correo semanal, mi socia se separó de mí y aplique al programa de Georgetown para emprendedores de impacto.
Antes de empezar con el correo, tenía 3 grandes frenos en mi mente
Dudaba si podía sostenerlo en el tiempo
Tenía la creencia limitante que era mala escribiendo
No estaba segura si tenía ideas para escribir todas las semanas
Te cuento 6 aprendizajes después no fallar ninguna semana
Cómo hacer algo difícil que requiere constancia
Tener fechas límites inamovibles
Tener que entregar y publicar algo todas las semanas, te entrena para que cierres lo mejor que pudiste hacer hasta ese el momento.
La oportunidad de presentarte todas las semanas hace que tengas la práctica suficiente para mejorar con el tiempo.
Hay personas que la presión de que se les acaba el tiempo los ayuda a producir mejores cosas, pero a mí me genera estrés. Así que yo armo los correos con tiempo y 12 horas antes que se envíen, ya están terminados y programados esperando a salir a tu bandeja de entrada.
Mantener el compromiso con otras personas
En la membresía hicimos unas sesiones para poner objetivos donde todos contábamos algo que queríamos hacer y quedaba públicamente anotado para trabajar hacia ello.
El período más difícil fueron mis meses en Washington DC haciendo el programa de Georgetown y me comprometí con el grupo que los correos iban a enviarse.
Para contarte lo complejo que fue, tuve varias semanas donde llegaba el miércoles a la noche totalmente cansada del día largo y en mi peor momento creativo, antes de irme a dormir usaba dos horas para escribir.
Tuve una semana donde acababa de aterrizar de un vuelo desde Nueva York en la ciudad de México, cené en el aeropuerto mientras escribía el correo y celebraba mi cumpleaños completamente sola.
Tener claro para qué lo haces
Sabía que empezar el correo semanal era importante para tener una relación más directa con los oyentes del pódcast que escuchan desde 59 países y que iba a ser una apuesta a largo plazo.
Tuve la suerte de entrevistar a Valentín Muro, quien correctamente me puso la expectativa que iba a llevar un año llegar a los mil suscriptores. Tuvo razón cerramos el año con 1383 lectores desde 41 países.
Mi crecimiento se vio así, paso a paso, nada de crecimiento exponencial que nos venden en internet.

Exponerme a más ideas
Tener listas de ideas precocinadas que hace que no tenga que siempre empezar desde una página en blanco.
El correo es una forma de canalizar los podcast que venía escuchando y los libros y correos que leo en la semana. Como dice Austin Kleon, si entra basura, sale basura.

Reducir al máximo la fricción
Tener una plantilla de formato donde agregaba 1 a 3 ideas diferentes por correo me permitió ser flexible y evitar la difícil pregunta de qué formato tengo que tener cada semana.
Elegí Substack que es una herramienta fácil de usar, con buena interfaz, gratis que me permitía empezar sin entrar en funcionalidades más complejas como segmentar o automatizar correos.
Tener procesos
Muchas veces me dijeron “no pasa nada si no mandas una semana” y aunque técnicamente es verdad, para mí sí importa. Si me pusiese excusas y no lo tuviese que hacer todas las semanas, no podría generar el hábito de escribir, ni a vos, mi querida/o lector/a de leerme los jueves.
Hace un par de semanas conté que se me borró el correo antes de enviarlo, así que soy más estricta con tener una copia de seguridad y empiezo el correo anotando mis ideas en papel para pensar con claridad.
¡Celebro el primer año de correo!