El otro día escuché una charla entre Shane Parrish, emprendedor de Farnam Street, y Tim Ferriss. Estoy acostumbrada a exponerme a ideas nuevas todas las semanas, pero esta en particular me frenó en seco.
Fue en el minuto 43 cuando Shane tiró una reflexión que me dejó pensando durante días: La posición importa en la calidad del resultado.
¿Qué significa la posición?
Cuando Shane habla de posición, se refiere a nuestras circunstancias. Muchas veces nos enfocamos en cómo podemos hacer lo mejor con lo que tenemos en el momento presente, pero rara vez pensamos en cómo podemos ponernos en una mejor posición desde el principio para obtener resultados superiores.
Uno de los ejemplos más claros es el de Warren Buffett. Él no está constantemente forzado por sus circunstancias a tomar decisiones apresuradas o riesgos innecesarios. Incluso si al mercado financiero le va mal, él sigue ganando porque se ubicó estratégicamente en una posición en la que siempre puede sacar ventaja, sin importar lo que pase a su alrededor. En lugar de dejar que las circunstancias lo dominen, él domina sus circunstancias.
¿Estamos pensando mal en nuestras decisiones cotidianas?
Muchas veces nos preocupamos solo por hacer lo mejor en el momento clave, pero no nos detenemos a analizar si estamos en la mejor posición para lograrlo. Por ejemplo, pensá en una entrevista laboral o en un examen importante. ¿Realmente estabas en la mejor posición para rendir al máximo? ¿Dormiste lo suficiente? ¿Te alimentaste bien? ¿Tuviste una pelea antes? ¿Estudiaste lo necesario con antelación?
El punto no es solo prepararse para el momento puntual, sino crear las condiciones óptimas que te permitan desempeñarte de la mejor manera cuando llegue la oportunidad. Muchas veces estamos tan enfocados en actuar bien en el momento preciso que olvidamos lo importante que es el contexto previo.
Cómo prepararte para estar en la mejor posición
- Planificación previa: Anticipá situaciones que puedan afectar tu rendimiento y preparate con tiempo. No es lo mismo estudiar para un examen una noche antes que hacerlo con días de anticipación.
- Cuidá tu energía: Dormir bien, comer adecuadamente y estar en paz con vos mismo son factores que influyen directamente en tu desempeño.
- Despejá el entorno: Si sabés que una situación te puede afectar emocionalmente, tratá de resolverla antes del momento importante o, al menos, ponela en pausa mentalmente.
- Invertí en tu situación a largo plazo: No pienses solo en el momento puntual, sino en cómo posicionarte estratégicamente para que tus circunstancias futuras jueguen a tu favor.
Palabras finales
La próxima vez que enfrentes un desafío, pensá no solo en el momento clave, sino también en la situación general que te llevó hasta ahí.
Cambiar el enfoque hacia construir una posición sólida puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. No se trata solo de ser el mejor en el momento adecuado, sino de estar en el mejor contexto posible cuando llegue la oportunidad.