Esta entrevista fue la más desafiante hasta el momento y la historia del detrás de escena tiene tantos matices que merece ser contada con detalles.
En julio 2022 estaba visitando un parque de monos en Indonesia y paseaba mientras elegía que podcast escuchar. Apareció Edith Eger en mi pantalla de inicio porque participó de un programa que yo ya escuchaba.

A Edith la conocía de haber leído y recomendado su libro “La bailarina de Auschwitz” pero esa vez cuando la volví a escuchar hubo un click en mi mente y sentí que su historia era ideal para contar en Tiene que haber algo más.
Yo ya había leído varias historias de sobrevivientes del holocausto pero la de ella es diferente, no solo por lo que tuvo que pasar sino por como transformó esa vivencia.
En un rapto de impulsividad, le mandé un mensaje contando que yo también soy judía y que su experiencia en la segunda guerra mundial podría haber sido la de mi familia, solo que de casualidad fue diferente.
Para mi sorpresa, su asistente aceptó la entrevista y la agendamos para octubre. Para quien no la conoce, Edith tiene un alcance global y fue entrevistada por ídolas como Oprah y Brené Brown.
Para mi preparación, volví a leer los libros y escuchar muchas de sus entrevistas. No solo que el tema es sensible de abordar, sino que la entrevista iba a ser inglés y yo no quería decir algo que por la traducción suene insensible.
Cuando se acercaba el momento de la entrevista yo estaba en España con un nivel de nervios que subía todos los días. Sentía una presión muy grande como si fuese un examen de la universidad que quería rendir para pasarlo lo antes posible.
Cuando me conecté para empezar la grabación, me avisaron que Edith no se sentía bien y que había que reagendar para dentro de un mes. Sentí que estaba al borde de un abismo por la adrenalina de estar tan cerca de lograrlo y no poder grabarlo.
Para la segunda cita de grabación ya era noviembre y estaba de vuelta en Argentina lista para la entrevista. Tenía un problema de salud que me hacía sentir muy mal. Bajo ningún modo iba a cancelar por esto así que junté toda mi energía y finalmente nos conocimos con Edith.
Grabar con ella fue un regalo. Sentía que cada respuesta que compartía era sabia y escondía un aprendizaje de vida. Me llamó la atención que fue muy cálida en hacerme sentir bien cuando no tenía por qué hacerlo.
El desafío final de post producción fue generar los subtítulos del video que llevaron muchísimo tiempo. Gran parte la hicimos con inteligencia artificial que alivianó la carga acompañado de un trabajo manual para pulirlos.
Finalmente, la conversación llegó a tus oídos en febrero y no puedo estar más orgullosa de todo lo que sucedió para poder llegar acá. Ella es muy sabia y pudimos contarlo en este podcast.