Hace 3 semanas conté que me estuvo costando encontrar el ritmo después de volver de Washington DC en el primer trimestre del año y armé un nuevo plan donde cada día tenía asignado un área de “Tiene que haber algo más” que requería mi atención. Como sentía que todo competía con todo, delineé a gran escala a qué iba dedicado el día, dejando los viernes sin asignar por si todo salía mal en la semana.
Si podía salir mal, iba a salir mal. Del tiempo que le dediqué a esta prueba, una semana completa estuve enferma y la otra tuve que preparar varias charlas en las que se me fue mucho tiempo. También sentía que muchas prioridades grandes compiten por mi atención y no se pueden hacer a la vez.
Para esta iteración, voy a flexibilizar el plan de la semana dedicando un 25% de mis horas a grabar podcast y escribir en diferentes formatos como este correo. El otro 75% restante va dedicado a la comunidad, alianzas estratégicas y al próximo gran proyecto que vamos a publicar el 1 de agosto.

No hay proceso perfecto y lo que implementes, tiene que servirte para tu realidad. Te cuento más adelante como sigue, qué me funcionó y que no.