Cumplí 4 años de estar viajando sola

Quise empezar a viajar después de unas vacaciones cuando volví a la oficina con un dolor de panza, pensando que me faltaban otras 50 semanas para volver a tener un poco de libertad en mi rutina. Me sentí abrumada de pensar que esa iba a ser el ciclo durante mis próximos 40 años hasta retirarme y por primera vez en 2016 me pregunté ¿Esto es todo lo que hay en la vida para mí?

Pasaron 2 años de idas y vueltas desde que apareció este pensamiento de que tiene que haber algo más hasta que finalmente pude empezar a viajar con un trabajo remoto.

Nunca había viajado sola antes de irme 9 meses a Europa y esa fue mi primera prueba. Viajar sola te permite tener tus tiempos para hacer lo que querés cuando tenés ganas de hacerlo, no hace falta conciliar para ponerte de acuerdo sobre qué hacer o qué comer y te habilita algo maravilloso que es conocer a otras personas. Cuando viajas con otros, podés vivir el viaje sin la necesidad de hacer amigos nuevos, pero si no tenés compañía, los vínculos sociales ocupan un lugar mucho más importante.

Viajar me enseñó que el mundo es de los que se animan a accionar sus deseos y que es más pequeño de lo que creemos. No importa donde vivas, los humanos tenemos problemas parecidos: la desigualdad, la tristeza, el desamor, el trabajo o la soledad.

También aprendí a desarrollar la intuición para medir los riesgos y estar atenta a mi seguridad. Hay pocas cosas que te forman tanto el carácter como tener un problema de salud y tener que resolverlo sin que alguien te acompañe en un país desconocido.

Glennon Doyle dijo que la infelicidad es el espacio entre que queremos hacer algo hasta lo que terminamos haciendo. Alejate de la trampa de desear algo por mucho tiempo porque corrés el riesgo de idealizarlo y generar expectativas idílicas. Experimentá a baja escala para ver si realmente te gusta.

Después de tanto viajar, transformé mi misión de personal a colectiva para ayudar a otros. Me genera ilusión ayudar a acortar la brecha entre las oportunidades para hispanohablantes y acompañar a profesionales en su transformación hacia un estilo de vida alineado a sus valores.

El viaje en el que estoy ahora es gracias a Tiene que haber algo más. Si este proyecto no hubiese empezado como un experimento fuera de mi trabajo, nunca hubiese quedado elegida para acelerarlo en Georgetown y representar a mi país en Washington DC.

Al final somos una colección de historias y eso te lo acelera el viajar. No hay nada más lindo que cumplir ese sueño que tanto querías hacer porque te obliga a buscar uno nuevo. Ojalá te llene tanto como lo hace Tiene que haber algo más conmigo.


Posted

in

by

Tags: