Hábitos Atómicos por segunda vez

Tus genes no determinan tu destino, pero sí, tus áreas de oportunidad – James Clear

Hábitos Atómicos fue mi primera aproximación al tema en pleno encierro de 2020. En ese momento, me cambió la forma de pensar porque realmente creía que para hacer ejercicio o dietas en mi semana, necesitaba fuerza de voluntad y una cuota de sufrimiento.

Unos de los valores de Tiene que haber algo más es hecho mejor que perfecto y me da orgullo que en estos 7 meses del año nunca fallamos una semana en publicar un episodio de pódcast, escribir este correo semanal ni dar una sesión de la comunidad.

Estas son mis 5 ideas favoritas después de leer el mismo libro en 2023:

1. Identidad

Paul Graham dijo “mantené tu identidad pequeña”.

Cuanto más dejas que una sola creencia te defina, sos menos capaz de adaptarte cuando la vida te desafía y te volvés frágil. Si perdés esa única cosa, te perdés a vos mismo/a.

La clave para mitigar estas pérdidas de identidad es redefinirte de manera que puedas conservar partes importantes de tu identidad, incluso si tu rol cambia.

“Soy un atleta” se convierte en “soy el tipo de persona que es mentalmente fuerte y ama un desafío físico”. “Soy el CEO” se traduce como “Soy el tipo de persona que construye y crea cosas”.

2. Repetición

Para ser experta/o necesitás agregar mejoras progresivas una encima de otra, cada hábito se va construyendo sobre el anterior hasta que se alcance un nuevo nivel de rendimiento.

Necesitás una forma de ser consciente de tu rendimiento, para que puedas seguir refinando y mejorando.

Los profesionales cumplen el horario; los principiantes dejan que la vida se interponga. Los profesionales saben lo que es importante para ellos y trabajan hacia eso con propósito; los principiantes se desvían del rumbo por a las urgencias de la vida.

3. Aburrimiento

“¿Cuál es la diferencia entre los mejores atletas y los demás?”

Además de los factores que podrías esperar: genética, suerte, talento, en algún momento, todo se simplifica a quien puede soportar el aburrimiento de entrenar todos los días, haciendo las mismas repeticiones una y otra vez.

La mayor amenaza para el éxito no es el fracaso, sino el aburrimiento.

Nos aburrimos con los hábitos porque el resultado se vuelve predecible. Y a medida que nuestros hábitos se vuelven comunes, empezamos a descarrilar nuestro progreso en busca de novedades. Tal vez por eso quedamos atrapados en un ciclo interminable, pasando de un entrenamiento al siguiente, de una dieta a la siguiente, de una idea de negocio a la siguiente.

Cuando experimentamos el más mínimo declive en la motivación, empezamos a buscar una nueva estrategia, incluso si la anterior funcionaba.

Maquiavelo dijo “Los hombres quieren la novedad hasta tal punto que los que están bien desean un cambio como los que están mal”.

4. Steve Martin

Steve Martin expandía su rutina de stand up cada año, pero solo un minuto o dos. Siempre agregaba material nuevo, pero también mantenía algunos chistes que aseguraban risas. Tenía victorias para mantenerlo motivado y suficientes errores para hacer que siguiera trabajando.

Steve Martin entrenó cada semana durante dieciocho años. Estuvo 10 años dedicados al aprendizaje, 4 años dedicados al perfeccionamiento y 4 años de éxito.

La regla de oro dice que los seres humanos pasamos por una motivación máxima cuando trabajamos en tareas que están justo en el límite de nuestras habilidades actuales. Ni demasiado difíciles, ni demasiado fáciles. Justo en el punto adecuado.

5. Maximizar probabilidades

El secreto del éxito es elegir el campo de competencia adecuado para vos.

Lo dijo Warren Buffett cuando habló en 1996 del círculo de competencia.

Lo que necesita tener un inversor es la habilidad de evaluar determinados negocios. No tenés que ser un experto en todas o múltiples compañías. Solo tenés que poder evaluar compañías dentro de tu circulo de competencia.
El tamaño del circulo no importa mucho pero conocer sus límites es vital.

La clave es dirigir tus esfuerzos hacia áreas que te emocionen y que se ajusten a tus habilidades naturales, alinear tu ambición con tu capacidad. Cuanto más domines una habilidad específica, más difícil será para otros competir con vos.

Acordate que hervir agua va a ablandar una papa, pero endurecerá un huevo. No podés controlar si sos una papa o un huevo, pero podés decidir jugar un juego donde es mejor ser duro o blando. Si podés encontrar un entorno más favorable, podés transformar la situación a una donde las probabilidades están a tu favor.


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