Vivimos en una época donde tener opciones parece sinónimo de libertad y felicidad. Cuantas más decisiones podamos tomar y más fácil sea revertirlas, mejor… ¿o no?
Según la psicóloga Laurie Santos, esta creencia podría estar equivocada. Santos, profesora de la Universidad de Yale y creadora del curso “La ciencia del bienestar”, el más popular en la historia de la universidad, explica que tomar decisiones reversibles puede reducir nuestra felicidad en lugar de aumentarla. ¿Por qué pasa esto? ¿Y cómo podemos tomar decisiones más satisfactorias?
La ilusión de las opciones infinitas
Como generación, nos encontramos en un punto único de la historia donde tenemos acceso a infinitas posibilidades: podemos elegir dónde vivir, qué carrera seguir, con quién relacionarnos y hasta cómo construir nuestra identidad en redes sociales.
Esta libertad puede volverse abrumadora. Pensamos que dejar una puerta abierta “por si acaso” nos va a hacer sentir más tranquilos, pero lo cierto es que genera una constante sensación de insatisfacción.

Tim Urban, conocido por su blog Wait But Why, plantea en un tweet que solemos preocuparnos demasiado por las decisiones que ya tomamos, olvidando que siempre tenemos el control de nuestras acciones futuras.
Esa obsesión por mantener opciones abiertas puede hacernos sentir atrapados en una rueda interminable de dudas.
Elegir y comprometerse: el secreto de la satisfacción
El verdadero secreto para sentirse pleno está en comprometerse con las decisiones tomadas. Cuando nos sumergimos por completo en algo, sea un proyecto laboral, una relación o un cambio de ciudad, se abren nuevas oportunidades que jamás hubieran aparecido si manteníamos la puerta entreabierta. Esta inversión de energía y tiempo permite que la decisión crezca y florezca, retroalimentándose con nuevas experiencias y aprendizajes.
En el podcast Tiene que haber algo más, este tema también fue cubierto en episodios con Matías Peire y Santiago Bilinkis. Ambos coincidieron en que las grandes cosas llevan tiempo y dedicación, y que comprometerse de lleno a un camino suele ser la clave para lograr resultados significativos.
¿Qué decisiones valen la pena?
Cuando estés frente a una elección importante, ya sea cambiar de trabajo, mudarte a otra ciudad, iniciar una relación o emprender un proyecto, preguntate: ¿vale la pena invertirme por completo en esto? ¿Qué posibilidades se abrirían si dejo de pensar en el plan B?
El compromiso genuino tiene un poder transformador que rara vez podemos predecir al principio, pero que se va construyendo con el tiempo.
El poder de la dedicación a largo plazo
Vivimos en una sociedad que valora los resultados rápidos y la gratificación instantánea, pero los proyectos realmente significativos requieren tiempo.
Hacer grandes cosas lleva esfuerzo sostenido y una dedicación constante. Si estás en la búsqueda de tomar decisiones más satisfactorias, es fundamental entender que el éxito no llega de la noche a la mañana.
Por eso, en tu próxima elección planteate qué implica darlo todo sin mirar atrás. Permitite experimentar el compromiso completo y observar cómo el camino se transforma a partir de esa entrega.
Para cerrar
Tomar decisiones irreversibles da miedo porque implica dejar de lado otras posibilidades. Comprometerse de lleno puede ser precisamente lo que necesitamos para sentirnos realizados. Si siempre estamos dejando una puerta abierta, corremos el riesgo de quedarnos en la duda eterna.
La próxima vez que elijas algo importante, hacelo con convicción y sin mirar atrás. ¡Te vas a sorprender de lo que puede pasar cuando te entregás por completo a una decisión!